CAUSA DE BEATIFICACIÓN Y CANONIZACIÓN
SIERVO DE DIOS FRAY AGUSTÍN DE CORUÑA, O.S.A.
SEGUNDO OBISPO DE POPAYÁN

Fray Agustín de Coruña nació el año de 1508.  Vistió el hábito agustino en el convento de San Agustín de Salamanca e hizo su profesión religiosa en manos de Santo Tomás de Villanueva, quien fuera el prior del Convento.  Entre marzo y junio de 1533 viajó como misionero a América (México), viendo así cumplida su gran ilusión.  Formó parte del grupo de los primeros siete frailes agustinos que vinieron a América, llamados los siete ángeles de México. 

Fue elegido superior de sus hermanos de hábito en el año de 1560.  Nombrado Obispo de Popayán mediante cédula real del 24 de diciembre de 1561.  Al año siguiente emprendió su regreso a España donde fue confirmado su nombramiento como Obispo a través de las bulas expedidas por el Papa Pío IV el 1 de marzo de 1564, siendo el primer Agustino elevado a dicha dignidad en América; tomó posesión de la sede en mayo de 1566, la gobernó hasta 1570 con estilo misional inconfundible. Su amor por los indígenas le llevó a protestar enérgicamente ante el Rey por el maltrato que les daban los encomenderos; hacía uso de la única arma a su disposición excomulgando a los que se hacían reos de dichos abusos por lo que fue desterrado en 1570.  

Llegó a Lima en 1571.  De regreso a Popayán ejerció su misión pastoral hasta 1582.  Por persistir en la defensa de los indígenas fue desterrado por segunda vez, tomado preso en la Catedral y llevado en una litera portátil hasta Quito.  Excomulgó a los responsables de este acto.  En el año de 1587 el Rey le ordenó que regresara a su Diócesis dando como explicación: “lo mucho que se le necesita”.

Fundó en Popayán un convento de Agustinos y dejó una donación especial de sus bienes para la fundación de un convento de monjas Agustinas que inició clausura hasta el 25 de marzo de 1591.  Después de 56 años de ardua labor como misionero, obispo y celoso defensor de los derechos de los indígenas, murió en la ciudad de Popayán el 24 de noviembre de 1589.
 

Una causa de beatificación y canonización, de acuerdo a la Instrucción Sanctorum Mater, “se refiere a un fiel católico que en vida, en su muerte y después de su muerte tuvo fama de santidad, viviendo heroicamente todas las virtudes cristianas; o bien goza de fama de martirio porque, siguiendo al Señor Jesucristo más de cerca, sacrificó su vida en el acto del martirio” (Art.4 §1).  La causa entonces es un proceso que pretende recoger las pruebas necesarias para tener la certeza moral de la vivencia en forma heroica de las virtudes que caracterizaron al siervo de Dios del cual se pide la beatificación o la canonización. Toda causa es adelantada ante el respectivo Dicasterio de la Curia Romana conocido como la Congregación para la Causa de los Santos. 

En el caso de Fray Agustín de Coruña, O.S.A., cuatro aspectos de su vida llevaron a pensar en la apertura de la causa de beatificación y canonización: 

  • Misionero: Tenaz e incansable evangelizador que nada buscó para él (30 años en México (Tlapa y Chilapa).

  • Pastor: Fue el segundo obispo de Popayán y durante 25 años trabajó como pastor infatigable en la defensa de los indígenas y en la salvación de las almas.

  • Defensor de los indígenas: Enérgico protector de débiles y oprimidos, sin que para ello constituyeran obstáculo las constantes incomprensiones, las penalidades y aún los destierros.

  • Fama de santidad: con la cual murió y de la cual dan razón sus biógrafos, y los escritos que de forma directa e indirecta, por más de 180 años, lo citaban como ejemplo de misionero, pastor, protector y defensor de los más débiles y maltratados.

 

Actualmente Fray Agustín de Coruña, O.S.A. es Siervo de Dios, es decir, es un fiel católico del cual se inició la causa de beatificación y canonización.  Su devoción es hasta el momento privada.

 

En el camino de la causa los siguientes pasos son: 

  • Venerable: Reconocimiento de vivencia de las virtudes cardinales y teologales en forma heroica.Devoción privada. 

  • Beato: Se requiere un milagro por su intercesión, verificado después de su muerte. Culto público en la Iglesia local.

  • Santo: Se requiere de otro milagro verificado por su intercesión, culto público en la Iglesia universal, día de fiesta, capillas y santuarios dedicados a su patrocinio.

La Fase diocesana de la causa del Siervo de Dios Fray Agustín de Coruña, O.S.A. inició el 28 de agosto de 1996 en el marco de los 450 años de la Arquidiócesis de Popayán y se concluyó el 25 de agosto de 1999.

En este momento se adelanta la Fase romana con la elaboración de la Positio (con base en la documentación recolectada 2640 folios – 9 tomos de las actas del proceso) y la divulgación de su memoria, de su vida y de sus virtudes, y la devoción que hasta el momento debe ser de forma privada.
 

Dios todopoderoso, que concediste a Fray Agustín una inteligencia capaz de adquirir ciencia abundante y de utilizarla con humildad, te damos gracias por haber dispuesto que él fuera el segundo Obispo de la Diócesis de Popayán y hubiera entregado todo su ser al servicio de los fieles para hacerles conocer y amar tu Reino.  Te rogamos nos ayudes a imitar su fe, su desvelo por los humildes y su inmensa capacidad de sacrificio, y nos concedas que muy pronto sea reconocida su heroica santidad, con la gloria de la canonización.  Por Jesucristo Nuestro Señor.  Amén. 


                                                                                                                Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

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